La oposición al Gobierno midió este sábado su estado de forma con una demostración de fuerza en las calles de Madrid. Decenas de miles de ciudadanos se manifestaron en la plaza de Cibeles ‘Por España, la democracia y la Constitución’. La protesta estaba liderada por Foro España Cívica y Fundación Foro Libertad y Alternativa e impulsada por un centenar de asociaciones entre las que destacaban Libres e Iguales representada por Cayetana Álvarez de Toledo, Unión 78 de Rosa Díez o Neos de María San Gil y Jaime Mayor Oreja. Una nueva protesta en las calles de la capital contra el Gobierno de Pedro Sánchez , que en este caso viene espoleada por la reforma del Código Penal que ha borrado el delito de sedición y ha rebajado el delito de malversación para beneficiar a los presos independentistas. Apenas eran las 10.30 de la mañana y centenares de personas se situaban ya bajo el escenario dispuesto a los pies del Ayuntamiento de Madrid, en la plaza de Cibeles, para protestar contra la política del Gobierno y sus alianzas. Quedaban 90 minutos para el arranque formal. Pero los más madrugadores ya expresaban con claridad sus motivos: «Hemos llegado al límite. La culpa la tenemos nosotros mismos por haberle dado tanta cuerda». Poco a poco se fue llenando toda la plaza de Cibeles y las zonas adyacentes. El resultado fue indudablemente una concentración masiva. Pero el baile de cifras arrojó diferencias disparatadas. La Delegación de Gobierno cifraba la asistencia en 31.000 personas. Mientras que desde algunas de las plataformas convocantes se hablaba de más de medio millón de personas. Los manifestantes corearon gritos contra el Gobierno y pidieron la dimisión del Ejecutivo isabel permuy La lectura del manifiesto corrió a cargo de Ignacio Trillo , presidente y fundador de la Asociación Resiste España Unida y Julia Calvet , presidenta de S’Ha Acabat. «Nos mueve la preocupación y el rechazo a la deriva política que ha tomado nuestro país. En los últimos tiempos, hemos asistido a una sucesión de actuaciones que son extremadamente alarmantes: hemos visto cómo se han dado todos los pasos para resolver el horizonte penal de los condenados vinculados a los socios del Gobierno», arrancaba un texto cuya lectura se interrumpía constantemente con gritos de «Gobierno dimisión». También hubo espacio para otras decisiones del Ejecutivo como «nombrar fiscal general del Estado a una diputada y ministra del Gobierno, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas a un miembro de la ejecutiva socialista o directora de RTVE a una persona claramente afín al partido». Los convocantes denunciaron un plan de «mutación constitucional» acordado con «los representantes del populismo totalitario, los nacionalismos secesionistas y los herederos del discurso del terror de ETA». Un plan que supone la «interpretación ideológica de la Constitución», «la presión a los tribunales» y el «control partidista de las instituciones» que puede derivar «en una democracia defectuosa e incompleta y en una España desprestigiada, decadente y menguada». Superando los complejos Bajo ese esquema organizativo se logró aglutinar a dirigentes de PP, Vox y Ciudadanos después de múltiples desencuentros entre ellos y tras algunas concentraciones en las que esa unidad brilló por su ausencia. En el imaginario está la emblemática foto de Colón de la que se van a cumplir ahora cuatro años. La posterior victoria electoral de Pedro Sánchez y el cruel destino que poco después experimentaría Ciudadanos y mucho después el liderazgo de Pablo Casado han convertido ese recuerdo en un objeto fetiche para la izquierda . Miman ese recuerdo como si advirtiesen de que manifestarse contra Sánchez tiene consecuencias. Noticia Relacionada estandar Si La derecha aparca sus cuentas pendientes y sale fortalecida de la masiva manifestación en Madrid Víctor Ruiz de Almirón El PP cede foco por la ausencia de sus líderes, Vox lidera la marcha pero sufre por su pulso con Ayuso y Álvarez de Toledo dibuja una alianza con Arrimadas y Villacís Y lo cierto es que durante mucho tiempo la derecha política ha comprado ese unicornio. Y en cierta forma lo sigue haciendo. En junio de 2021, cuando los indultos a los líderes del proceso independentista tomaban forma, Santiago Abascal y Pablo Casado ni se cruzaron en una nueva concentración en Colón. Con Isabel Díaz Ayuso acaparando el protagonismo tras su gran resultado electoral. En este tiempo el PP ha atravesado tiempos turbulentos. Con el traumático choque entre Casado y Díaz Ayuso, que acabó con un cambio en el liderazgo del partido. Vox atravesó su primera gran crisis este año tras la marcha de Macarena Olona . Mientras que Ciudadanos acumula desastres electorales y acaba de someterse a un proceso de transición en sus liderazgos, sin que eso haya terminado de aclarar su horizonte. La formación naranja no sustentó formalmente la marcha, pero sus rostros más conocidos, Inés Arrimadas y Begoña Villacís, buscaron un papel destacado. Y lo encontraron en su aparición junto a la diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo . Y en el espacio que dejaron las ausencias del PP, que no contó en la marcha ni con Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso ni José Luis Martínez Almeida. La delegación del PP la encabezaba el vicesecretario de Organización, Miguel Tellado. Estas ausencias dieron más protagonismo a Santiago Abascal como único líder nacional. Pero al contrario que en otras concentraciones no se percibía la marcha como un acto de Vox. El PP de Madrid y las Nuevas Generaciones del partido estaban muy presentes. El foco en Pedro Sánchez Pese a todas estas consideraciones, no menores, y la necesidad de PP y Ciudadanos de seguir haciendo equilibrios en su afán por llegar a votantes que no quieren ubicarse en la derecha ni junto a Vox, los partidos de la oposición al Gobierno le perdieron el miedo a manifestarse juntos. Aunque una foto como la de Colón en 2019 no se volverá a repetir. El clima fue de absoluta normalidad, aunque se produjeron discusiones y algún debate más acalorado de lo aconsejable entre algunos asistentes . El pulso entre PP y Vox sigue latente y ha tenido en los últimos tiempos dos focos de especial tensión: el voto contrario de Vox a los presupuestos de la Comunidad de Madrid y la polémica en Castilla y León en torno al aborto. El foco era la repulsa a Pedro Sánchez. No hubo reproches entre ellos en las declaraciones que ofrecieron a los medios de comunicación. Abascal se mostró «convencido» de «la necesidad de una movilización permanente y masiva hasta la expulsión del autócrata Pedro Sánchez del poder» porque «hay un Gobierno que hay que echar y que ha enfrentado a los españoles». El presidente de Vox se refirió al actual como el «peor Gobierno de la democracia» por sus «pactos oscuros con enemigos del orden constitucional». Tan solo una frase pudo interpretarse como un recado para los ausentes: «Estamos en el mejor lugar que podíamos estar». Minutos antes había hablado Tellado como máximo dirigente del PP nacional, y arropado por Alfonso Serrano, número dos del PP de Madrid. « Este es un Gobierno incompetente . Su incompetencia y soberbia están permitiendo que agresores sexuales salgan de prisión antes de tiempo y está permitiendo que más de 200 hayan visto sus penas reducidas», señalaba en referencia a la ley del ‘sólo sí es sí’. La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, dijo asistir a la manifestación con «mucho orgullo» y estando «cómoda» y señalaba que el objetivo de la oposición debe ser «revertir todo lo que se ha hecho» en los último años por el Gobierno estatal para «desarmar el Estado de Derecho». Carlos García Adanero y Sergio Sayas , los ex de UPN fichados por el PP, también estuvieron en una marcha que dejó patente que sigue habiendo elementos de discrepancia entre las fuerzas de la derecha. Pero que ninguna es tan fuerte como el rechazo a Pedro Sánchez y sus socios.
Source: ABC