Cuando en España reinaban solo dos colores políticos, el rojo y el azul, la investidura estaba asegurada tras vencer en los comicios. Había territorios como Catalunya o Euskadi donde la paleta de colores había obligado a hablar de tripartitos, coaliciones e incluso de bloqueo. Pero solo una vez la falta de acuerdos condujo de nuevo a las urnas: el escándalo del ‘Tamayazo’ en 2003 provocó la repetición de las elecciones en la Comunidad de Madrid cinco meses después. Sin embargo, desde la llegada de Podemos y Ciudadanos al Congreso y el fin de las mayorías absolutas, asegurarse la gobernabilidad se ha convertido en un problema que trae de cabeza a los partidos. 
Source: Malaga 2